Hogar del milagro y la fe viva
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¡Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos!
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.
No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.
Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.
Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.
Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».
El libro que contiene la profecía de Daniel pude datarse en dos siglos antes del nacimiento de Cristo, aunque los acontecimientos históricos a los que se refiere se refieren a siglos anteriores (Dan 9, 4-10). Sin embargo, el mensaje espiritual que contiene cuadra perfectamente con todas las épocas, también con la nuestra.
En primer lugar, se ofrece una visión del misterio de Dios por lo que se deduce de su relación con los seres humanos. Es fiel a la alianza que tiene pactada a través del pueblo de Israel, su poder es infinito, hay que pensarlo como la santidad personificada, cercano a los cumplidores de sus mandatos, que proceden de su amor sin medida y hace capaces a los humanos de corresponderle de la misma manera.
Lo más opuesto a Dios es el pecado del hombre, pero este tiene posibilidad de arrepentimiento, de sentir vergüenza por sus crímenes y delitos, infidelidades, desobediencias, rebeldías, dureza de corazón. Su contrición y dolor por los pecados se manifiesta en la reconciliación con el Señor, que es la fuente de toda sabiduría y amor misericordioso. Tiene compasión, perdona las rebeldías reconocidas con pesar por haberlas cometido.
La naturaleza divina, el ser de Dios se confunde con el amor (Mt 6, 36-38). Su manifestación que nos entra por los ojos es el regalo de la Creación, en general, y del hombre que es su centro. Se hace visible, de manera más significativa, en el amor fontal en su Hijo, que asume la naturaleza humana para redimirla. Su predilección se exterioriza en la misericordia y perdón de los pecados, en la ayuda misteriosa del Espíritu Santo, que se manifiesta en sus representantes, a nivel humano, y en el orden espiritual. El Espíritu de Dios alienta a las familias, ministros sagrados y a los educadores y educandos. Por parte de Dios, todo lo tenemos asegurado de manera perfecta.
Por nuestra parte, el Evangelio de Dios nos alumbra en el camino que no es otro que el de Cristo. Hemos de avanzar por la senda del amor a Dios y del amor a Dios, dejando a un lado los juicios temerarios, murmuraciones y personales condenas. Se nos pide de manera particular, la misericordia, el perdón, la generosidad, la comprensión.
El fruto de obrar en conformidad con el consejo de Jesús es: la misericordia de Dios para con nosotros, abstenernos de juzgar y condenar a nadie, perdonar sin establecer una medida, solidaridad. La recompensa hay que dejarla en manos del Señor, que multiplicará la remuneración, en este mundo y en el venidero.
Fuente de textos: Los Dominicos, Evangelio del día.

Bienvenido al tiempo de cuarentena, tiempo de conversión.
Hoy se me invita al ayuno y la abstinencia, como: ofrenda y agradecimiento, por mis intenciones, y por mi conversión en este día.

Bienvenido al tiempo de cuarentena, tiempo de conversión.
Este es el programa para este tiempo, estad atentos por si hay que modificar alguna de las propuestas.
¡Qué sea un tiempo de mirar al prójimo como Él nos mira, con misericordia!

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es una realidad eclesial nacido en España en la década de los años 40, con difusión mundial y reconocimiento canónico de la Santa Sede.

Todos necesitamos un poco de tiempo para ver cómo es nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con el mundo. El Retiro de Emaús te ofrece ese tiempo. Pensado para buscar un encuentro personal con Dios.