Hogar del milagro y la fe viva
Lunes y miércoles: 10:00h.
Martes, jueves y viernes: 19:00h.
Sábados y Víspera de Festivo: 19:00h.
Domingos y festivos: 11:00H. y 12:30h.
Lunes y miércoles: 10:00h.
Martes, jueves y viernes: 19:30h.
Sábados y Víspera de Festivo: 19:30h.
Domingos y festivos: 11:30h.
Lunes a viernes: 10:00h.
Sábados y Víspera de Festivo: 19:30h.
Domingos y festivos: 11:30h
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra:
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. Buscadla justicia, socorred al oprimid, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda. Venid entonces, y discutiremos - dice el Señor -.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana.
Si sabéis obedecer, comeréis de los frutos de la tierra; si rehusáis y os rebeláis, os devorará la espada - ha hablado la boca del Señor -».
No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.
¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Esto es lo que dice el Señor a través del profeta Isaías. Israel está pasando unos momentos difíciles con Asiria amenazando su seguridad. Isaías entiende que el pueblo se ha alejado de los mandatos del Señor y trata de reconvertir esta actitud y hacer volver a los caminos rectos al pueblo. Usa, en este pasaje, a unos príncipes de Sodoma y Gomorra, ciudades que ya han desaparecido en la historia, pero que bien pueden ser imagen de las clases dominantes del Israel de aquellos días.
Dios acusa la deslealtad de su pueblo en el principio del capítulo, pero, como siempre, muestra sus entrañas de misericordia y su disposición al perdón, a la reconciliación, siempre que el pueblo se arrepienta de sus perversas acciones y vuelva al camino recto. Es en ese punto donde primero quedará limpio el pueblo y obtendrá, en consecuencia, la ayuda del Señor. En caso contrario, si persisten en su actitud pecadora, si siguen oprimiendo a huérfanos y viudas, es decir, al pueblo dependiente, el castigo no se hará esperar y “os devorará la espada”.
Puede que debamos tener presente la admonición del Salmo 49: ¿Por qué recitas mis preceptos, tú que detestas mi enseñanza? Es una pregunta que bien podríamos aplicarnos a nosotros mismos. Asistimos a actos en el templo, tenemos desgastadas las cuentas del rosario, pero nuestro corazón está lejos del Señor. Somos, a veces, furibundos ritualistas. Siempre atentos a las formas, al rito externo, pero sin que penetre en nuestra mente ni cambie nuestra vida.
Jesús nos avisa: en la cátedra de Moisés se han sentado los mensajeros de falsedades, furibundos defensores de la letra de la Ley, pero alejados de su cumplimiento.
Hay momentos en los que me siento identificado con escribas y fariseos: Me creo perfecto y exijo a los que me rodean que sean también cumplidores de esa ley que yo, en cierto modo me fabrico, a mí medida, claro. Atento a la literalidad de los mandatos, pero alejados, exigente en su perfecto cumplimiento, aunque no siempre la cumplamos nosotros.
Procuramos en público caminar con la cabeza baja, las manos unidas ante el pecho, con visos de humildad, pero muy atentos a las acciones u omisiones de los que caminan a nuestro alrededor, prestos a condenar a todos, pero muy atentos en aparentar piedad, devoción, humildad, y buenas maneras. Parece que vayamos pregonando nuestra perfección y descubriendo la imperfección de los que caminan a nuestro lado, tal vez en una fila de comulgantes.
En la segunda parte nos advierte de varios defectos que cometemos a diario y de los que no somos conscientes. Nos dice que no nos dejemos llamar “maestro” porque uno solo es el maestro; Acostumbramos a llamar “padre” a los ordenados que encontramos por la vida, cuando solo tiene derecho a ser llamado “Padre” el Creador. No nos hagamos importantes, que no lo somos, dejemos en casa nuestra vanidad y seamos humildes. Invitados al banquete, quedemos en el último asiento y puede que seamos enaltecidos llamándonos a un puesto más relevante.
Jesús nos insistirá siempre en el mismo punto: el humilde será enaltecido, el orgulloso auto enaltecido, terminará humillado. Vayamos, pues, en busca de la vida en Dios y dejemos al lado nuestro orgullo, nuestra soberbia, en definitiva, nuestra necedad. Caminemos hacia Dios por el camino que Jesús nos marcó.
Fuente de textos: Los Dominicos, Evangelio del día.

Bienvenido al tiempo de cuarentena, tiempo de conversión.
Hoy se me invita al ayuno y la abstinencia, como: ofrenda y agradecimiento, por mis intenciones, y por mi conversión en este día.

Bienvenido al tiempo de cuarentena, tiempo de conversión.
Este es el programa para este tiempo, estad atentos por si hay que modificar alguna de las propuestas.
¡Qué sea un tiempo de mirar al prójimo como Él nos mira, con misericordia!

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es una realidad eclesial nacido en España en la década de los años 40, con difusión mundial y reconocimiento canónico de la Santa Sede.

Todos necesitamos un poco de tiempo para ver cómo es nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con el mundo. El Retiro de Emaús te ofrece ese tiempo. Pensado para buscar un encuentro personal con Dios.