Hogar del milagro y la fe viva
Lunes y miércoles: 10:00h.
Martes, jueves y viernes: 19:00h.
Sábados y Víspera de Festivo: 19:00h.
Domingos y festivos: 11:00H. y 12:30h.
Lunes y miércoles: 10:00h.
Martes, jueves y viernes: 19:30h.
Sábados y Víspera de Festivo: 19:30h.
Domingos y festivos: 11:30h.
Lunes a viernes: 10:00h.
Sábados y Víspera de Festivo: 19:30h.
Domingos y festivos: 11:30h
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor. Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado». Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.
Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.
La primera lectura nos presenta la figura de San Bernabé, cuya fiesta celebramos hoy. Él, un levita, perteneció a la primera comunidad cristiana nacida de la predicación y actividad que los apóstoles desplegaron en la ciudad santa: aquella comunidad modelo que tenía una sola alma y un solo corazón. Fue uno de los que vendió cuanto poseía —un campo en su tierra natal, Chipre— y lo puso a los pies de los Apóstoles (Hch 4, 36-37). Fue compañero de San Pablo y, como él, apóstol de los gentiles.
Dios nos habla a través de palabras, de acontecimientos y también a través de la santidad de tantos hombres y mujeres. Hoy nos habla a través de Bernabé, el “hijo de la Consolación”, un hombre “bueno y lleno de Espíritu Santo”, alguien que “entregó su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Hch 15, 26). Le debemos tanto. ¿Qué habría sido de la historia de la Iglesia sin su bondad y fe? ¿Qué habría ocurrido si él no hubiera cumplido con tanta solicitud el papel que Dios le asignó, si no se hubiera dejado guiar por el Espíritu como lo hizo?
Él fue el único que creyó en el recién convertido Saulo cuando todos los fieles huían de él por temor. Creyó en él y lo llevó ante los apóstoles (Hch 9, 27). Lo asoció a su misión de llevar el Evangelio a los gentiles, tal como nos narra la primera lectura de hoy, pues “la noticia que llegó a los apóstoles” que se menciona, era precisamente la conversión de un gran número de gentiles en Antioquía. El texto lo especifica en los versículos anteriores. También creyó en el joven san Marcos y luchó por él cuando no parecía mostrar aptitudes para evangelizar; y, como bien sabemos, este se convirtió más tarde en el primero de los evangelistas.
El papel de Bernabé fue decisivo en el primer concilio de Jerusalén. Fue un compañero discreto, pero se mostró siempre firme y valiente a la hora de dar la cara por Dios y por los hermanos. El testimonio de su vida acercó multitudes al Señor.
Bernabé recibió a manos llenas el caudal de gracia que se derramó como un torrente en Pentecostés, fruto del misterio pascual. Se dejó transformar por esa gracia y supo transmitirla a los demás a lo largo de toda su vida. Haciendo honor a su apodo, llevó el consuelo del Evangelio a muchos. Hoy nos exhorta a permanecer unidos al Señor y, con su vida, nos invita a asociarnos a la vida y misión de los Apóstoles, como él lo hizo, porque todo bautizado es depositario de la gracia, templo del Espíritu Santo, apóstol, misionero, enviado de Cristo y portador de su consuelo.
“Me enseñarás el sendero de la vida” (Salmo 16, 11). Hoy se cumple esta Escritura. Jesús, el Maestro, nos irá revelando a lo largo de estos días el sentido pleno de la ley; nos introducirá en la verdad completa. Nos guiará por senderos de madurez y de santidad verdadera.
En el Evangelio de este día, el Señor nos invita a elegir el amor siempre, por encima de todas las cosas. Más allá del impulso de nuestras pasiones, de la ira, la agresividad, los juicios, los rencores y los deseos de venganza, que se imponga nuestra libertad: somos cristianos, somos hijos de Dios, trabajamos por la paz, permanecemos en el amor y vencemos al mal a fuerza de bien. Queremos complacer a nuestro Padre, y lo que él desea ardientemente es ver a sus hijos unidos; allí manda la bendición, la vida eterna (Cf. Sal 133, 1).
El Señor nos ha colmado a cada uno de nosotros con su misericordia y ahora nos pide que demos gratis lo que hemos recibido gratis. Si no estamos dispuestos a hacer esto, a tener compasión de nuestro hermano como Dios la tuvo de nosotros, ¿cómo osaremos presentarnos ante él con ofrendas para pedirle perdón, reconciliación y comunión, pretendiendo alabarle y agradecerle como si fuéramos personas que cumplen su voluntad?
“Tienes razón, Maestro… amar al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”, le dijo un escriba a Jesús en cierta ocasión, y él le respondió: “No estás lejos del Reino de Dios” (cf. Mc 12, 32-34). Esto es lo que nos acerca a Dios, a su corazón; lo que nos introduce en la gloria.
Mientras vamos de camino en esta vida, muchos nos ponen pleito: son tantos los que reclaman nuestro amor, nuestra atención; los que mendigan una palabra de aliento, un trozo de pan, un poco de compañía, una mano amiga, una oración solidaria… Como san Bernabé, seamos dóciles al Espíritu Santo, que nos llena del amor de Dios, y sigamos el camino de Jesús, perdonando y haciendo el bien. Que brille en nosotros la justicia de los hijos de Dios y que, viéndolo, una multitud considerable se adhiera al Señor.
Fuente de textos: Los Dominicos, Evangelio del día.

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es una realidad eclesial nacido en España en la década de los años 40, con difusión mundial y reconocimiento canónico de la Santa Sede.

PROXIMAMENTE: Diciembre de 2026.
Todos necesitamos un poco de tiempo para ver cómo es nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con el mundo. El Retiro de Emaús te ofrece ese tiempo. Pensado para buscar un encuentro personal con Dios.
<- Ultimo cartel de marzo del 2026.